
El sol con su llegada en sus rayos expandidos
traía escondido un niño envuelto en papel de
oro plateado.
En los verdes prados una niña jugaba a la ronda
con carita sonriente, el sol la iluminó por completo
donde las mariposas la envolvian, y le hablaban
al oído, diciendo mira a tu lado el sol te ha traido
un regalo, en ramilletes de oro, q tiene brazos
abiertos de caricias guardadas para ti niña bella.
Al abrir áquel regalo la niña encontró una sorpresa
divina, traida de otra tierra, con voces primaverales
q la invitaban a bailar a una fiesta de cantos de estrellas.
Fué un dia de verano, un dia de alegria
con viento soplando misterioso en su rostro ingenuo.
Sintió un ruido proveniente de otro imperio, parecido
a las costas de arenas rubias.
El sonido era de olas de mar, q sacudian sus alas para
asombrar sus pupilas imaginativas.
Al contemplar y escuchar su sonido se quedó muda
de asombro al descubrir campos verdes escondidos en
las pupilas de áquel niño tan bello de sol.
Dedicada para mi amado esposo Alvaro Antonio Cid Oliva.
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